Cuando llega la parte del año que por naturaleza tiende a aletargarnos, nos gusta disfrutar los pequeños signos que nos recuerdan que las estaciones son partes de un delicado y maravilloso equilibrio.

Nos aferramos a los objetos que nos reconfortan de una manera muy personal; a los lugares que nos cobijan; a los recuerdos de los seres amados; a las rutinas que le dan ritmo al tiempo y a las aparentes evidencias de una armonía superior. 

Pequeñas sutilezas que nos conmueven, detalles que nos recuerden las experiencias que nos marcaron, texturas que nos remonten a aquellos que extrañamos y siluetas que despierten los sentidos.

De esa manera se resume nuestra reciente colección; una cuidadosa selección de SEÑALES.